16 mayo, 2018

Daniel D. Home. El Levitador más allá de la Muerte

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Daniel D. Home. Levitación más allá de la Muerte

     La leyenda, el mito del hombre cuyos poderes sobrenaturales (demoníacos según algunos) lo ubicaron como el hombre al que nunca se le atrapó en un fraude en la exhibición de sus poderes. Se trata de Daniel Douglas Home, un singular personaje natural de Escocia (1833).

 

Daniel D. Home El levitador

     Harry Houdini lo describió como “uno de los hombres más laureados de su generación”, efectuó cientos de sesiones espiritistas y atendió docenas de casos de casas embrujadas, incluso de poderosas familias. En cuanto a la levitación, los poderes de Daniel Home iban más allá de despegarse unos centímetros del suelo en posición de Flor  de Loto, el personaje realizaba asombrosos vuelos sobre las audiencias de los teatros e incluso sobre las vías públicas.

        A los 9 años se trasladó a Nueva Inglaterra con una tía que lo había adoptado, se estableció en Conecticut y se le describía como un niño tímido, de salud frágil. No era un niño común; odiaba los deportes y las salidas sociales, en cambio prefería pasar su tiempo vagando por los bosques de Greeneville junto a su camarada Edwin. Juntos leyeron libros velados a los adolescentes y comenzaron a conjurar espíritus malignos y elementales de la foresta. Durante uno de esos paseos acordaron que si uno de los dos moría intentaría ponerse en contacto con el otro desde el más allá.

      Daniel Home se trasladó a otra localidad a cientos de millas y por allá tuvo lugar la aparición de su amigo, quien le anunciaba su muerte, noticia que le fue confirmada tres días más tarde. Cuatro años después tuvo visiones sobre la muerte de su madre, que efectivamente ocurrió. En esos días, sus visiones eran acompañadas por fenómenos variados, los muebles se movían violentamente por la casa, causando pánico en su tía quien lo echó de su casa acusándolo de traer el demonio a su casa. Se fue entonces con unos amigos y comenzó a participar en sesiones espiritistas dirigidas por una famosa medium llamada Mrs Hayden, entre otros espiritistas a quienes se acercó.

      Realizó su primera sesión espiritista en 1851, donde se presentaron tantos sucesos paranormales que el caso fue reseñado por los periódicos locales. Sus demostraciones cada vez daban lugar a más hechos sobrenaturales, sus demostraciones eran asombrosas. Aparte de su capacidad de levitar sobre los presentes a sus demostraciones en lugares abiertos, lograba que instrumentos sonaran solos, como si un fantasma los estuviese tocando, sonaban campanas de la nada en lugares cerrados, llamaba a los asistentes más gordos y de alguna forma lograba que cualquier niño del público los levantara en peso y en ocasiones proyectaba una sustancia brillante que bailaba mientras tomaba extrañas y variadas formas.

      Un fenómeno curiosísimo era el alargamiento del cuerpo de Home, repetido bajo condiciones de control, en el cual el médium crecía a vista de todos, seis u ocho pulgadas, sobrepasando el tamaño de la ropa. Pero para el fin de su extraordinaria carrera desarrolló la facultad de la incombustibilidad: cogía brasas vivas con las manos, sin quemarse. Una vez, sumergió todo la cara en un brasero, sin que sufriera absolutamente nada. Aparte de eso, transmitía mensajes escritos y hablados – hoy llamadas psicografías y psicofonías – de Espíritus relacionados con los presentes.

       Sus habilidades le trajeron poderosos enemigos, se pueden contar entre ellos a David Wells, profesor de Harvard; William Cullen Briyant, editor del New York Evening Post; el científico experimental Robert Hare; John Worth Edmonds, juez de la Corte Suprema e incluso Arthur Conan Doyle. Sin embargo, todos los mencionados terminaron sumados a la legión de admiradores luego que este en diversas sesiones les demostrase lo real de sus poderes.

     ¿Cómo levitaba?

El Levitador

     No es factible explicarlo, sin embargo, en su autobiografía Incidentes en mi Vida, Daniel D. Home habla largamente sobre el tema y aclara que no es algo extremadamente impracticable, dice que solo se debe aprender a manipular las energias que orbitan sobre el cuerpo para obligarlas a levantar al sujeto en el aire (tan sencillo ¿no?) Muchos escépticos asistían a una y otra de sus sesiones pero nunca lograron descubrir truco alguno, polea, ni cuerdas, por el contrario, los escépticos salían defendiendo sus actos, aclarando que no solo quedaban sus dudas despejadas, sino que era imposible que alguien falsificara vuelos a tal velocidad, altura y precisión en espacios abiertos.

     Aparte de ser un espiritista famoso, quienes le conocieron decían que fue un hombre muy sentimental y con dotes de artista, incluso llegó a destacarse como escultor, pero sus poderes opacaban todo lo demás. Estaba sentado con amigos en una mesa y de repente se levantaba y levitaba ante los ojos de todos flotando sobre la mesa en varias direcciones. En 1855 se estableció en Inglaterra.

      El dueño del hotel donde se alojo invitó a algunas destacadas inteligencias de la época para que investigasen los fenómenos que a veces se presentaban con la sola presencia de El Levitador. Otras familias lo invitaban a hospedarse en su casa por el mismo interés y de este modo viajó por toda Europa. Surgieron comentarios variados luego, al respecto, Conan Doyle dijo: ” Los hombres de ciencia se dividieron en 3 partidos; a un lado los que no habían investigado ni presenciado cosa alguna sobre la materia pero igual emitían virulentas opiniones; a otro los que reconocían que todo aquello era verdad, no se atrevían a proclamarlo más no hablaban mal del espiritista; al otro, un valiente sector que reconocía los poderes de Daniel Home y se atrevían a proclamar la verdad.

 

Volviendo a los muertos desde la tumba.

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     Cuando una noche hizo aparecer en el hotel donde se hospedaba una botella de vino de la nada, el dueño del establecimiento lo invitó a una velada, en la que particípó el bien reputado físico, sir David Brewster. Este último declararía después ante la prensa que vio “moverse una mesa sin que nadie la tocara y elevarse en el aire”.

     En otra ocasión, también en una sesión espiritista pidió que se colocara un acordeón sobre la mesa. El instrumento, comenzó a tocar por su cuenta, como si estuviera vivo, una melodía que tuvo efectos devastadores: uno de los asistentes, sintió que su padre –quien había fallecido tiempo atrás, le había agarrado la mano, lo mismo que hizo el día de su muerte. En realidad juró que sintió a su padre tocarlo como si volviese del más allá por los poderes de El Levitador. En ese momento, mientras relataba lo que sentía Para sorpresa de todos, una mano surgió del pecho del hombre y todos los testigos huyeron despavoridos del lugar.

       Entre sus sesiones más populares está una que ocurrió en Londres, en la noche del 13 de diciembre de 1868, siendo testigos el vizconde Adare, hijo del tercer duque de Dunraven; su primo el capitán Charles Wynne; y el astrónomo lord Lindsay, James Ludovic Lindsay, vigésimo sexto Earl of Crawford y noveno Earl of Balcarres.

     “El Levitador, que desde hacía cierto tiempo, se encontraba en trance tras haberse paseado por la habitación, se dirigió hacia la sala vecina. En aquel momento oí una voz que murmuró en mi oído: ‘Va a salir por una ventana y entrará por otra’. Completamente estupefacto ante el pensamiento de un experimento tan peligroso, participé a mis amigos lo que acababa de oír, y todos esperamos su regreso con gran ansiedad. Entonces oímos cómo se levantaba la ventana de la habitación contigua, y, casi inmediatamente vimos cómo Home flotaba en el aire, a la luz de la luna. Tras permanecer en aquella posición durante algunos segundos, levantó la ventana, se deslizó al interior de la habitación con los pis hacia delante y se fue a tomar asiento. Lord Adare pasó a la otra estancia, y al observar que la ventana por la que acababa de salir Home estaba abierta sólo 18 pulgadas[3], expresó su sorpresa de que el médium hubiera podido pasar por aquella abertura. Home, aún en trance, respondió: ‘Se lo voy a demostrar’. Dio la espalda a la ventana, se echó atrás y salió por la abertura de la ventana, pasando primero la cabeza y con el cuerpo completamente rígido. Después volvió y ocupó su sitio. Esta ventana se halla a 70 pulgadas del suelo; las dos ventanas están a una distancia entre sí de 7 pies y 6 pulgadas aproximadamente, y ambas tienen un saledizo de unas 15 pulgadas[4], que sirve para depositar recipientes”. Relataron los testigos

La más famosa reunión de todos los tiempos

     Grandes personalidades de las ciencias y las artes, se decidieron un día a estar presentes en una reunión espiritista, en la que Daniel Dunglas Home era la principal atracción.

     Allí estuvieron el insigne físico inglés, Sir William Crookes, descubridor de los rayos catódicos y el primero en demostrar que el Tantalio podía ser aislado como elemento particular:  Michael Faraday, quien descubrió la inducción electromagnética, demostrando que el magnetismo produce electricidad a través del movimiento; Charles Darwin, el biólogo que planteó la tesis de la evolución de las especies: el matemático August Morgan; el antropólogo Francis Gaulton y los escritores Leon Tolstoi –Anna Karenina y La Guerra y la Paz- y sir Arthur Conan Doyle, creador del inmortal personaje, Sherlock Holmes.

     Tras ver a El Levitador elevarse, salir por una ventana del tercer piso donde se encontraban, verlo llegar hasta la segunda planta, acceder a una habitación, sentarse y luego elevarse, llegar otra vez al tercer piso, hablar en una lengua desconocida y mostrar un aire de cansancio, los asombrados asistentes no sabían que opinar-

     Para Crookes, aquello fue “una singular demostración de fuerza psíquica”. Darwin dijo que era ”inexplicable”; Faraday afirmó que Home era un charlatán pero que lo observado no podía ser calificado como “algo que la ciencia conociera” , y Morgan, Galton, Tolstoi y Doyle indicaron que lo visto era “real, sin ninguna duda”.

Home murió el 21 de julio de 1886, sin que se le hubiera podido comprobar alguna falsedad o truco en sus actos.

Más allá de la muerte.

     Aunque no hubo una masa que atestiguara tales hechos, las personas encargadas e maquillar el cádaver salieron espantados diciendo que estaban en aprietos pues el mismo se escapaba de sus manos para levitar. Al entrar varias personas, pudieron maquillarlo en paz. No se sabe si esto fue una muestra desde el más allá o una broma de mal gusto, pero ante tantas muestras dadas por el personaje, no es para nada descartable.

      Increible caso REAL y documentado de un ser con poderes sobrenaturales ¿te imaginas conocer a alguien con semejantes facultades?

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6 thoughts on “Daniel D. Home. El Levitador más allá de la Muerte

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