La Gallina Negra. Caso Real de Brujería

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Espectros que vistan El Castillo del Terror, les traigo

un relato terrorífico que nunca he olvidado desde el día en que ocurrió.

Cada palabra es copia exacta de lo que ocurrió aquel día.

Un caso de brujería que no olvidarán:

gallina negra

La Gallina Negra. Caso Real de Brujería

Dos familias cuyas casas daban de espaldas una con la otra peleaban constantemente.

La razón era que ambas casas tenían patio y una de estas familias criaba gallinas, gallos y pollos

para su consumo y también porque la señora hacía brujería y usaba algunos animales en los rituales.

Los gallos y gallinas de la bruja en ocasiones se pasaban para la casa de sus vecinos quienes le gritaban:

 – Vieja bruja, recoja su mierda de brujería.

Le lanzaban piedras a los animales y un día, por maldad, soltaron a los perros.

En cuanto saltó una gallina fue casi instantáneo: los perros le saltaron y se la comieron.

Como dicen por ahí “se armó la gorda”. La bruja dio la vuelta para reclamar por su gallina, que le pagasen

su precio como animal y lo que costó “prepararlo”, pero la respuesta fue directa:

-¿Quién la manda a andar de bruja y soltando esos animales?

La mujer se retiró, aparentemente calmada, pero repitiendo una y otra vez que se la pagarían.

La Gallina Negra. Caso Real de Brujería

Los días pasaron y el caso se fue olvidando, las gallinas de la bruja tenían tiempo sin saltar

para el patio de sus vecinos y un día, sin más, apareció una gallina en el muro. Nadie la miró 

hasta que una niña de 4 años, nieta de la dueña de la casa, la señaló.

Ahí comenzó todo:

La gallina bajó y empezó a caminar y la niña caminaba, haciendo los mismos movimientos de la gallina.

La Gallina Negra se detenía y la niña se detenía. Los familiares que observaban esto parecían haber olvidado

que su vecina del fondo era una bruja, una bastante molesta. Se reían como si fuese una ocurrencia

cualquiera de un niño.

La gallina empezó a correr dando vueltas a un árbol en el centro del patio, corría cada vez más rápido

y la niña hacía lo mismo. Cuando tenía 30 o 40 segundos corriendo los rostros fueron cambiando de

expresión. Todo parecía igual, pero como en las películas, en el aire ya se sentía que algo ocurriría y,

un momento después, La Gallina Negra se detuvo, quieta, paralizada durante una fracción de segundo…

y cayó muerta.

Simultáneamente, la niña hacía exactamente lo mismo; se detuvo sin mirar a sus familiares,

solo miraba fijamente a la gallina, y luego de una fracción de segundo paralizada, cayó muerta.

Diagnóstico: Un paro cardíaco.

Como siempre, cuando esto pasa salen especialistas de todo tipo y a alguien se le

escuchó decir que, seguramente,  la brujería no era para matar a la niña sino a alguno

de los perros, pues la bruja no podía saber que la niña lo vería antes que los animales

que ya le habían matado una gallina negra.

Lo cierto es que una niña de cuatro años fue víctima de la brujería de La Gallina Negra.

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